¿CÚAL ES LA FORMA JÚRIDICA MÁS ADECUADA PARA MI PROYECTO EMPRESARIAL?

El tipo de actividad que vamos a desarrollar, el número de promotores, su responsabilidad frente a terceros, la complejidad de trámites y gestión o las obligaciones jurídicas y fiscales son, como veremos,sólo algunos de los aspectos que deberemos tener en cuenta a la hora de elegir la forma jurídica de nuestro proyecto empresarial.

El sector y el tipo de actividad a desarrollar

Tanto el sector como la propia actividad que vayamos a desarrollar pueden ser factores determinantes.Así, por ejemplo, determinadas actividades como las financieras, bancarias, aseguradoras o agencias de viajes están reservadas a sociedades de tipo mercantil (anónimas o limitadas).

El número de promotores

El número de personas que intervengan en la constitución de una empresa puede condicionar la elección, ya que determinadas formas jurídicas establecen un número mínimo y máximo de socios. Si bien cuando emprendemos en solitario, la figura del empresario individual o la sociedad mercantil unipersonal suelen ser las formas más adecuadas, cuando hay más de una persona promotora, lo más aconsejable es constituir una sociedad, ya sea conpersonalidad jurídica (sociedades mercantiles) o sin ella (comunidades de bienes o sociedades civiles).

La responsabilidad

Es un aspecto fundamental a la hora de elegir nuestra forma jurídica, ya que,en función de la opción elegida, estaremos comprometiendo todonuestro patrimonio (empresario individual, sociedad colectiva, etc)o únicamente nos responsabilizaremos de la aportación realizada al capital social(sociedades anónimas, de responsabilidad limitada, cooperativas, etc).

Más allá de las responsabilidades que el promotor o promotores estén dispuestos a asumir, existen actividades que por el elevado riesgo económico que implican ya aconsejan formas que limiten la responsabilidad del emprendedor.

Las necesidades económicas del proyecto

La dimensión económica del proyecto y la necesidad de participación de varias personas en el mismo puede hacer aconsejable la constitución de una sociedad de responsabilidad limitada, formas jurídicas que exigen la disponibilidad de un capital mínimo para su constitución.

La complejidad de los trámites de constitución

Aunque, en principio, no debería ser un factor decisivo, la cantidad de trámites que conlleva la constitución de una sociedad mercantil frente a una sociedad civil, comunidad de bienes o empresario individual, puede determinar nuestra elección. El alta como autónomo es fácil, rápida (se puede hacer en unas horas) y prácticamente gratuita, mientras que constituir una sociedad limitada es más complicado, conlleva muchos más gastos y supone un proceso que suele llevar un mínimo de entre una semana y un mes.

Las cargas fiscales, obligaciones legales y laborales, y el acceso a subvenciones, bonificaciones y ayudas públicas son otros factores que debemos tener en consideración a la hora de adoptar una decisión que puede condicionar en gran medida el desarrollo de nuestro proyecto.

Técnico de Acogida y Diagnóstico Espacio Coworking Talud de la Ería

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