Herramientas prácticas para pasar de ser una PYME segura a una PYME saludable

Dentro de nuestra campaña de concienciación y sensibilización en Prevención de RIESGOS Laborales “Hablemos de prevención: la seguridad y la salud laboral como punto de encuentro de jóvenes empresarios en las empresas de Aje Principado de Asturias.” os traemos un nuevo artículo, esta vez sobre la importancia de que una organización sea saludable además de segura, y para ello Hugo Álvarez, Técnico de Prevención de Riesgos Laborales del Grupo Geseme, nos trae una serie de herramientas prácticas para pasar de ser una PYME segura a una PYME saludable

Habitualmente utilizamos los términos salud y seguridad sin detenernos en el significado y lo que aporta. Para la OMS (Organización Mundial de la Salud) la salud se define como:

“Un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades” y seguridad podría definirse como “aquellos factores encaminados a reducir o eliminar un riesgo que puede dañar la salud”

Las empresas están formadas por trabajadores y entornos de trabajo, sujetas a cambios internos y externos, y por tanto, se debe partir de la importancia de la mejora continua o también llamado “kaizen” (término japonés compuesto por kai=mejora y zen=bueno).

Las empresas seguras son organizaciones que ya han encaminado su política, cultura preventiva y medios a eliminar o reducir los riesgos presentes en el trabajo por lo general focalizado al bienestar físico por lo que no supone que sea una empresa saludable. Una empresa saludable supone dar un paso más hacia la satisfacción del trabajador en su puesto de trabajo: es tener en cuenta también el bienestar mental y social.

Una empresa saludable consigue reducir costes no visibles que asume la empresa y la sociedad, pero que se pueden cuantificar en jornadas laborales perdidas, despidos, etc.

¿Qué herramientas existen para realizar este paso?

Cada empresa tiene unas características propias, que deben de ser analizadas, ya que dependiendo de sus puntos débiles tanto de forma colectiva como individual se deben focalizar las herramientas adecuadas para fortalecer este aspecto.

Las herramientas más habituales que ayudan a obtener resultados para transformar una empresa segura a una empresa saludable son:

AUDITORIAS DE LA SALUD DE LA EMPRESA: se debe contemplar el entorno de trabajo, el ambiente laboral, qué tipo de profesionales forman parte de la empresa, qué recursos se aportan y acciones de mejora del entorno laboral.

ANÁLISIS DE LAS TAREAS: Se deben observar qué tareas se realizan de forma individualizada y de forma colectiva, buscando las deficiencias en el sistema, de tal forma que las medidas y soluciones se basan en el bienestar diario de trabajador durante la realización de las tareas.

PREVENCIÓN DE ENFERMEDADES: los hábitos de cada individuo suponen un pilar básico sobre el que recae gran parte de las probabilidades de padecer enfermedades: puede darse la casuística de que hábitos de vida no saludables incrementen la probabilidad de padecer enfermedades profesionales. Se debe estudiar aquellos índices que dan una visión cuantitativa de la salud de los empleados, es decir, analizar la siniestralidad laboral, una vigilancia de la salud activa con el fin de establecer protocolos específicos del puesto de trabajo, que hábitos se tiene en el día a día.

COACHING: mediante esta metodología se busca analizar aquellas situaciones laborales donde la percepción individual tiene especial relevancia, ya que, desde el punto de vista de la salud, cada persona afronta de forma distinta una misma situación, según las herramientas propias del individuo, ya sea conocimientos o vivencias anteriores. También busca aportar nuevas habilidades para afrontar situaciones de liderazgo, resolver conflictos de manera exitosa, tomar decisiones, etc.

GAMIFICACIÓN: busca aportar motivación para mejorar tanto en un ámbito seguro como en uno saludable, fortaleciendo en el individuo la participación en la empresa, así como en el reconocimiento (evitando que éste sea temporal y sin transcendencia), con lo que se logra que la resistencia al cambio no sea tan radical o que se puedan resolver situaciones de crisis en grupo de forma exitosa.

En conclusión, cuando la empresa asume el objetivo de lograr ser una empresa segura no se debe olvidar que no es sinónimo de una empresa saludable, ya que aún quedan ciertos factores que no están cubiertos, es ahí, donde se empieza a encaminar para lograr el objetivo de ser una empresa saludable. Para lograrlo hay herramientas que pueden ayudar a conseguir este avance de especial importancia para la empresa: mediante auditorias, prevención de enfermedades, coaching y/o la gamificación.

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